Fobia: ¿miedo desproporcionado?

¿Quién de nosotros no ha tenido alguna vez miedo a algo específico?

Cuantas veces habremos ido por el monte tranquilos y al ver una araña, serpiente, cucaracha, hemos reaccionado desproporcionadamente, en comparación a la reacción del resto de nuestros acompañantes.

Normalmente, nos acostumbramos a vivir en esa situación, pues son miedos tan puntuales que duran lo que nuestra vista alcance a ver. Una vez que desaparece el estímulo que nos ha provocado esa reacción, volvemos a nuestra vida cotidiana.

Sin embargo, a pesar de lo que la mayoría de las personas consideramos, hay miedos que son específicos de la edad. Es decir, son miedos adaptativos. Por ejemplo, en la infancia, es bastante frecuente tener miedo a la oscuridad, a la muerte o a los fantasmas, por lo que, si recordáis cuando erais más pequeños, todos habréis sufrido este tipo de miedos que con los años han ido decayendo o desapareciendo por completo.

Pero, ¿qué ocurre cuando tenemos que convivir diariamente con ese animal, objeto o situación que nos provoca fobia? ¿Cómo lo hago para “sobrevivir” si me da un pánico real?

Generalmente, las fobias no son más que miedos desproporcionados, por ello, aunque no consigamos entenderlo, hay personas que se “ríen” al ver nuestra reacción ante una cucaracha o araña del tamaño de un pulgar, porque no son miedos reales y proporcionados, como sería el caso del miedo a un tigre. Es decir, un animal que probablemente nos ataque y nos pueda provocar algún daño físico y real en nuestro organismo.

Entonces, retomando el cómo conllevar esa fobia si tenemos que convivir con ella, las respuestas nuestras, pueden ser dos: adaptarnos y aprender a vivir con ello hasta que el miedo desaparezca o continuar con nuestra fobia diariamente y llegar a tener picos de ansiedad muy elevados.

Por esto, la pregunta clave que imaginamos que harás, será: “¿qué hago en tal caso?“…

Aunque parezca imposible, al estar cierta cantidad de tiempo con el estímulo fóbico, la tensión se reduce y suele acabar desapareciendo.

De todos modos, si no consigues relajarte y te paraliza en tu vida cotidiana o tus familiares y amigos consideran tu reacción como un problema, siempre puedes acudir a psicólogos expertos en fobias, donde el tratamiento a las mismas irá de menor a mayor aumento, pasando en primer lugar por técnicas de relajación y respiración combinados con la imaginación de pensar en ese estímulo que te provoca tanto miedo.

Más adelante, cuando consigas quedarte relajado, irá aumentándose el estímulo, hasta que te acostumbres a ello, siendo el último paso el estar presente con el estímulo fóbico.

Dicho esto, si necesitas ayuda para eliminar tu ansiedad ante ciertos estímulos específicos o crees que alguien de tu familia o amigos necesita ayuda, ¡no dudes en contactar con AAB Psicólogos! Nuestros expertos en fobias, te ayudarán a reducir tu malestar y a aprender a amar ese estímulo que antes detectabas y huías de él.

¡Llámanos sin compromiso! Trabajamos por y para ti y tu salud.

868 043 903 – 637 46 10 70

MARÍA DE MOYA MARÍN

PSICÓLOGA

 

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